sábado, octubre 11, 2008

Rucci, el foquismo, y los dos demonios




No somos mejores los perros vivos que los leones muertos (José Pablo Feinmann)

Yo sé mas que los mertos porque vine después (Raúl González Tuñón)






El amigo del blog hombre de ningún lugar llama la atención sobre el operativo jurídico mediático que se está desatando en estos días a propósito del pedido de los familiares de José Ignacio Rucci para considerar a su asesinato como un delito de lesa humanidad, por ende imprescriptible, asimilándolo de esta forma a los crímenes practicados por la dictadura militar.

Este intento de restauración de la teoría de los dos demonios, entendemos que debe ser analizado con pensamiento crítico, ya que esa sería la única forma de desbaratarlo.

Los hijos de Rucci (es lógico son sus hijos), creen que el hubiese sido un desaparecido durante la dictadura militar de haber vivido entonces.

Si bien analizar que hubiese sucedido es una ucronía, lo cierto y verdad es que durante la dictadura militar, el único dirigente sindical de rango parecido y perteneciente a una corriente similar a Rucci que fuera secuestrado fue Oscar Smith de Luz y Fuerza.

Los demás, salvo por algún breve período detenidos, acusados de "corruptos", y no de "subversivos", estuvieron vivitos y coleando, y apoyando en muchos casos proyectos surgidos de la dictadura, como el encarado por Emilio Eduardo Massera.

Los desaparecidos del movimiento obrero solían ser anónimos militantes o delegados pertenecientes a corrientes distintas del Vandorismo reinante en las altas jerarquías del movimiento obrero por entonces.

En cuanto a Rucci, su trayectoria, no lo puede convertir en lo absoluto en un héroe.

Aquel que solía despotricar contra los "asquerosos bolches infiltrados", sabiendo lo que ello significaba en aquellos tiempos no era precisamente un inocente.

Es mas, según denuncia el ex dirigente Montonero Fernando Perdía ( anticipándonos a los que algunos podrían pensar, esto no significa adhesión a Perdía), en un reciente reportaje de la Revista XXIII y el periodista Horacio Verbitsky en su libro Ezeiza, se sospecha que fue uno de los co-organizadores de la matanza sucedida en el aeropuerto el 20 de Junio de 1973, junto con Osinde y Norma Kennedy.

Todo lo anterior no significa en absoluto que aprobemos su asesinato. Sin embargo desde el análisis histórico y político cabe formularse algunas preguntas

¿Por qué cuando se produjo el asesinato de Rucci generó tanta repulsa y no sucedió eso mismo con el de Aramburu, o con el de otros sindicalistas como Vandor o Coria?

¿Qué "legitimaba" a los primeros hechos de violencia y deslegitimaba al último, salvo, claro está, para aquellos que sostenían posiciones políticas contrarias al peronismo o a la izquierda, que condenaban esos hechos, aunque no condenaban desde ya los llevados a cabo por dictaduras militares como la del 55 o la del 76?

Hay un factor legitimante indudable por aquellos años, las palabras, los silencios, o las actitudes de Juan Domingo Perón.

Mientras que en los casos de Aramburu o Vandor Perón tuvo palabras de elogio o casi para quienes llevaron a cabo tales acciones, en el caso de Rucci tuvo palabras de condena, que se prolongaron hasta aquello de "imberbes, irresponsables" del 1° de mayo de 1974

¿Qué diferenciaba a un hecho de los otros para Perón?

¿El carácter de las víctimas?

No parece:

Tanto a Aramburu como a Rucci,, como hemos visto, se le imputaban directa, o indirectamente masacres, por mas que uno fuera peronista, y el otro antiperonista.

Rucci, Vandor y Coria pertenecían a la misma corriente político-sindical.

Rucci fue ascendiendo peldaños en la Unión Obrera Metalúrgica a la sombra de Vandor y de Lorenzo Miguel, y ninguno de ellos podía explicar su patrimonio, por lo que siempre se sospechó que traicionaban a la base que decían representar.

Si es por el mayor o menor grado de cerrazón dogmática de uno u otro, se puede decir que los discursos de Rucci eran mas virulentos y macarthystas que los de Vandor que alguna vez había sido de izquierda, y que dominaba cierta retórica que no lo dejaba mal parado.

Aramburu, por otra parte, era un símbolo gorila, pero para la época de su muerte se mostraba conciliador, y apostaba a convocar a Perón como forma de contener cualquier avance a la izquierda. Para entonces su política de acercamiento al peronismo difería de la de Isaac Rojas.

Se podrá decir que Rucci era leal a Perón, mientras que Vandor lo había desafiado y que Aramburu era su enemigo histórico.

Sin embargo, Perón se mostró indulgente en muchas oportunidades con antigüos enemigos como Ricardo Balbín o Arturo Frondizi. Del último fue aliado, pasando por alto el Plan Conintes aplicado contra militantes peronistas.

Rucci, como dijimos, creció a la sombra de Vandor, aquel del "peronismo sin Perón", y antes de morir Perón ya le había dado el ok a Vandor, por lo que el apoyo de este último a la dictadura de Onganía en sus inicios estaba en plena sintonía con el "desensillar hasta que aclare del líder".

¿Cual era la diferencia entonces? ¿El momento?

Creo que allí hay una aproximación.

Aramburu fue secuestrado a un año del Cordobazo exactamente, mientras que Vandor fue asesinado poco después de ese acontecimiento.

El Cordobazo daba cuenta de un nuevo sindicalismo, combativo y antisistema, diferente y opuesto a la burocracia sindical, a la que Rucci representaba en forma acabada.

Un fenómeno que se había iniciado dos años antes con la creación de la CGT de los Argentinos.

En ese contexto, el secuestro y muerte de Aramburu eran un punto más en un movimiento social y de masas, pero era también un equivoco

¿Por qué un equívoco?

Porque con el pretexto de ajusticiar al principal fusilador, se sustituía al movimiento de masas por un acto de violencia individual y de pequeño grupo, que por tal motivo se erigiò en lìder de la JP y del movimiento de masas.

Para aquella época eran la juventud maravillosa que había sido fundamental en el retomo de Perón al país.

Rucci para entonces, junto a Paladino como delegado de Perón era los principales factotum de la estrategia negociadora con la dictadura de Lanusse.

Rucci era también quien le sostenía el paraguas a Perón en su primer retorno.

¿Quien enfrentaba a Rucci en su propio terreno en aquel entonces, o sea en el movimiento obrero?

Principalmente Ongaro, Atilio Lòpez dentro del peronismo, Agustìn Tosco por fuera, tal como se refleja en el histórico debate que mantuvieron frente a las càmaras y que se puede consultar aquí.

En lugar del movimiento de masas "los montos" amenazaban a Rucci con que le iba a pasar "lo mismo que a Vandor", y pretendían legitimarse ante Perón que ya los había desautorizado.

Entonces el asesinato de Rucci fue un acto desesperado que pretendía demostrar fuerza. "Los Montoneros que mataron a Aramburu" , agradando a Peròn, fueron los que provocaron su ira matando a Rucci. Lo común de ambas acciones no es solo la soberbia fierrera, sino el buscar la bendición del líder.

Como magistralmente señala José Pablo Feinmann en su relato del secuestro de Aramburu, el capataz de la estancia de los Ramus, Don Acébal, era el único elemento popular cercano a la escena, al que los muchachos rebeldes de buena familia invitaron a retirarse.

En la escena de un lado estaban ellos, del otro Aramburu, toda gente de similar extracción social.

¿Y ahora qué?

Algunos "montos" sobrevivientes son hoy funcionarios, otros se han dispersado en diversas opciones políticas.

La corriente sindical de Tosco halló cierta continuidad en Germán Abdala, fundador del CTA, que es hoy el sindicalismo alternativo al de los "gordos".

Mientras tanto los "gordos" siguen siendo como Rucci, la CTA es algo un tanto mas distante dela CGT de los Argentinos..

Pero algo debe quedar claro, Rucci fue una víctima de una política equivocada, pero en modo alguno un líder popular, y mucho menos "un inocente"



























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