lunes, mayo 29, 2006

Los 25 de mayo


"En el mismo Buenos Aires, no faltaron hijos suyos que miraron con tedio nuestra empresa: unos la creían inverificable por el poder de los españoles; otros la graduaban de locura y delirio de cabezas desorganizadas; otros, en fin, y eran los más piadosos, nos miraban con compasión, no dudando que en breves días seríamos víctimas del poder y furor español, en castigo de nuestra rebelión e infidelidad contra el legítimo soberano, dueño y señor de la América y de las vidas y haciendas de todos sus hijos y habitantes, pues hasta estas calidades atribuían al rey en su fanatismo. ¿Será creíble que al fin éstos han salido más bien parados que no pocos de nosotros? Pues así sucedió. No pocos de los que en el año 10 y sus inmediatos eran, o fríos espectadores de aquellos sucesos, o enemigos de aquellas empresas y proyectos de la libertad e independencia, cuando vieron que el fiel de la balanza se inclinaba en favor de ellos, principiaron también a manifestarse patriotas y defensores de la causa y por estos medios han conseguido reportar el fruto de nuestras fatigas, mientras algunos de mis compañeros de aquel tiempo, y las familias de los que han muerto, sufren como yo, no pocas indigencias, en la edad menos a propósito para soportarlas o repararlas con nuestro trabajo persona." (Cornelio Saavedra, relato sobre los sucesos de mayo de 1810)



El 25 de nayo de 1810,lo sabemos desde el Colegio Primario, es la fecha fundacional de la Nación Argentina, aunque en esa fecha no se haya declarado formalmente la Independencia de estas tierras respecto del Reino de España.
Se ha hablado hasta el hartazgo de los relatos escolares de la revista Billiken respecto de ese día, y se ha fustigado el remanido asunto de los "paraguas", como para demostrar la falsedad del relato tradicional.
Nadie se ha planteado, si en verdad, ese relato tradicional, derivado de la Historia de Mitre, a partir de relatos de los propios protagonistas, como Cornelio Saavedra, no implicaba un mito fundacional de nuestra comunidad a imagen y semejanza de la clase dominante a la que Mitre pertenecía, al decir del antropòlog Levi Strauss.
Recientes investigaciones arqueológicas, han arribado a la conclusión, en la mismísima Israel, por ejemplo, que la Biblia es un relato armado por el Rey Josías de Judea, en el siglo VI antes de Cristo, a fin de incitar a los habitantes del Reino de Israel a unírsele y desalojar a los Babilonios que lo ocupaban a propósito de una identidad común.
El historiador Eric Hosbaum sostiene, por ejemplo, que aquello de reivindicar, la creación de un Estado judío en la tierra prometida, para concluir con la diáspora fue una creación del movimiento sionista, avanzado el siglo diecinueve.
Los relatos ingleses, o norteamericanos, sobre la "Revolución Gloriosa", o sobre la "Boston Tea Party", no adolescen de menos falsedades y omisiones que nuestros tradicionales relatos sobre nuestros orígenes como Nación.
Pero lo que aquì interesa, no es tanto lo que sucediò el 25 de mayo de 1810 en sì, sino la reinvenciòn de esa fecha por parte de la elite gobernante en el perìdo de la "Organizaciòn Nacional".
Una serie de símbolos, que ya habían sido creados, son resignificados para crear la definitiva identidad argentina.
¿Cuáles son esos símblos? ¿Qué es lo que se resignificó?.
Veamos:
En ciertos procesos de descolonización, como los que ocurrieron durante el siglo XX, la identidad local, preexistente, se opone a la de la Metrópolis.
Los Argelinos, y los hindúes, por ejemplo, tenían sus propias lenguas, cultura, costumbres y religiones, antes de ser ocupados por Francia y Gran Bretaña respectivamente, y ésto es lo que hacen valer, al momento de luchar por su independencia.
En las colonias de América hispana, o en los mismísimos Estados Unidos, no sucedía lo propio, la nueva identidad se fue creando.
El venezolano Miranda, o su compatriota Simón Bolívar, por ejemplo, pretendían crear una gran Nación que se extendiese desde México hasta Tierra del Fuego.
Esta idea era alentada por Gran Bretaña, enemigo histórico de España, y con intereses en la región.
Eso no pudo ser, por diversos factores, esa aspiración inicial se "balcanizó", también por influjo del imperio británico, y porque las realidades en América eran mas diversas de lo que se podía suponer.
Es difícil de precisar si es que el Río de la Plata poseía una identidad propia en 1810.
A juzgar por los historiadores liberales, esa identidad habría existido desde el momento en que aparecieron "criollos", en estas tierras.
Vicente Fidel López citaba una sublevación de los locales en Santa Fé contra el mismísimo Juan de Garay.
A juzgar por los nacionalistas reaccionarios como Hugo Wast, esa identidad no existía, y fue sólo un invento de la élite "afrancesada" de Buenos Aires, ya que según él, los naturales del Río de la Plata se sentían tan españoles como los peninsulares.
Son ambas, visiones a posteriori, dictadas por diferentes necesidades ideológicas.
La verdad como siempre suele ser mas matizada.
Difícilmente en 1810, existiese una identidad asimilable a lo que hoy llamamos Argentina.
El Virreynato del Río de la Plata era producto de una división administrativa de la corona española, y su creación (antes era la Gobernación del Río de la Plata y pertenecía al Virreynato del Perú), tenía su origen en una razón militar: la fundación de Colonia Do Sacramento por parte de los portugueses frente a Buenos Aires.
Desde el punto de vista económico, el Río de la Plata, poseía para la corona española escasa importancia.
No había aquí piedras preciosas, y el ganado que habían traído los españoles abastecía una economía casi de subsistencia.
Las diferentes corrientes migratorias, en verdad, daban lugar, a sistemas económicos y culturales dispersos.
Los del Norte, con mas presencia de pueblos originarios, se sentían mas próximos al Alto Perú, los de Cuyo mas próximos a Chile.
En Buenos Aires, igualmente, estaba surgiendo una nueva identidad.
El poco control de la corona española en la hoy capital de la República, había dado lugar al surgimiento de una élite que vivía del contrabando, para sortear el monopolio impuesto por España, por lo que existía un incipiente desarrollo capitalista, en medio de una sociedad predominantemente feudal.
Esta nueva élite se componía de algunos que como Saavedra, cuya familia se había establecido en Buenos Aires en 1645, a pesar de haber el nacido, en Potosí, de otros apellidos cuyo origen no era precisamente español, como Belgrano, Castelli, O´Gorman, Thomson, French, Beruti, o de orígen sefaradí ( lo que ya era imposible en España), como Anchorena, Alsogaray, o Alvear.
A su vez, debemos tener en cuenta, que con la invasión Napoleónica quedaron expuestas dos Españas: la liberal de la Junta de Sevilla, y la reaccionaria del Consejo de Regencia, o de Fernando VII.
Los jacobinos de la Revolución de Mayo, obviamente, sólo podían identificarse con la primera.
A fin de concitar la adhesión de muchos españoles, los patriotas, sabemos, juraron fidelidad a Fernando VII, e inclusive, se identificaron con los colores celeste y blanco de la dinastía borbónica.
Para ello, echaron mano, de una vieja teoría, que postulaba, que estas tierras pertenecía a la corona española y no a España.
Esa era en realidad la teoría de la dinastía de los Austrias, anterior a los Borbones.
Los Borbones, desde Carlos III en adelante, ya habían adoptado la teoría del fisco, que distinguía el patrimonio personal del monarca, de aquel del Estado.
Pero en una jugada táctica, los patriotas invocaron a los borbones, con una teoría, que ellos habían dejado de lado.
El himno, sabemos, ya habla del "gran pueeblo argentino", pero a su vez identifica al país como "Provincias Unidas del Sur".
Los criollos, hubiesen deseado tal vez, algo así como un Common Wealth, el mecanismo que había puesto práctica el Imperio Británico con algunas de sus colonias, tras tomar nota de la experiencia de Estados Unidos, pero eso estaba muy lejos de las aspiraciones de España.
Los protagonistas de la "Boston Tea Party", decían: "no taxation without representation", o sea no pagamos impuetos, si no tenemos representantes.
Querían ser británicos de primera, y ante la negativa británica, decidieron ser independientes, y luego, en un largo proceso, fueron creando su identidad.
Algo así sucedió en Argentina. Era imposible ser españoles de primera, y tener lazos comerciales con el Imperio Británico, por lo que había que independizarse.
Luego vendría una larga historia de guerra civil, luchas entre unitarios y federales, hasta arribar al período de organización nacional.
Y ahí, tanto desde el lado de Alberdi, como desde el de Sarmiento, no obstante los enfrentamientos entre ellos, el modelo era Estados Unidos.
No lo fue en cuanto a la industrialización y la distribución de la tierra, si lo fue en el proceso de creación de identidad.
Y los instrumentos para la creación de esa identidad, fueron:
Una Constitución Nacional, con un preámbulo, y muchos artículos, casi calcados de la Norteamericana, la educación, que desde la décda del 80 del siglo antepasado, pasó a ser pública, laica y gratuita, y la "Historia Oficial" de Mitre Y Vicente Fidel Löpez.
A partir de allí, tal como sucede en los textos escolares ingleses y norteamericanos, la Revolcuión de Mayo pasó a ser un movimiento casi hippie, por lo que el Plan de Operaciones de Moreno brillaba por su ausencia, este último y Castelli, entre otros, dejaban de ser jacobinos, y French y Beruti eran inocentes repartidores de escarapelas, y no los líderes de un grupo de civiles armados llamado "los Legionarios del Infierno" que presionaban a los cabildantes y que repartían los cintillos, para que sus francotiradores supiesen, a quien no tendrían que dispararle.
Nuestro himno dice; "Coronados de gloria vivamos, o juremos con gloria morir".
La última vez que escuché cantar estas estrofas con emoción y sentimiento fue el 19 y 20 de diciembre del 2001.
Lo que esos chicos querían decir, resignificando esos versos, era, hay una vida (ho hace falta que sea gloriosa), que merece ser vivida, si no, no vale la pena, a no ser que se luche para conquistar esa vida plena.
Ojalá eso esté presente cada vez que se convoque a la Plaza de Mayo, no sólo, los 25 de mayo.
Porque que tanto el 25 de mayo de 1810, o el de 1973, como en otras ocasiones, que no fueron precisamente en esa fecha, muchos concurrieron, convocados por sus convicciones, a la plaza, para que en la Argentina, no siga muriendo gente de una manera no precisamente "gloriosa", o para que muchos otros argentinos no estén muertos en vida que es lo mismo.
Ese el mandato de mayo, que no se sabe porque, siendo primavera en el Norte y otoño en el Sur, suele ser un mes que ha convocado, en diferentes circunstancias históricas, y en ambos hemisferios, a que las viejas hojas caigan, y a que las nuevas flores nazcan

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